El folclor sigue siendo un referente indiscutido de las identidades nacionales. A menudo se le asocia a un conjunto de músicas, danzas, vestuarios y expresiones tradicionales que aluden a un pasado popular e inmemorial.
Sin embargo, a comienzos del siglo XX, la realidad era muy distinta. En América Latina, el “folklore” no era solo una herencia del pasado, sino una novedosa disciplina de investigación que buscaba instalarse con fuerza en el mundo académico.
En Chile, los primeros pasos en este campo fueron dados por profesores como Rodolfo Lenz (1863-1938) y Julio Vicuña Cifuentes (1865-1936). Ambos no solo compartían la pasión por el rescate cultural, sino que se dedicaron a sistematizar y enseñar el método de recopilación de estas expresiones populares.
Como docentes del Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, unieron fuerzas y, en una de sus aulas, el 18 de julio de 1909, celebraron la reunión inaugural de la Sociedad del Folklore Chileno. En aquella oportunidad, Lenz definió el concepto clave de su trabajo explicando que ‘folklore’:
“significa literalmente “el saber popular” pero ha sido aceptada por todas las naciones como término técnico que comprende todas las variadas manifestaciones del alma popular i todas las formas características de la vida del pueblo”
Rodolfo Lenz, 1909, p. 9
Lenz también aprovechó la instancia para trazar la ambiciosa hoja de ruta que debían seguir los miembros de la Sociedad:
“No sólo se trata de averiguar en qué consiste lo particular del pueblo chileno, en qué se distingue de sus hermanos sudamericanos. Hai que investigar cuáles elementos fueron traídos de la patria común, España; cómo se desarroIlaron i se diferenciaron en cada rejión; qué elementos indíjenas se aceptaron en la gran mezcla de razas. En ningún país colonizado por europeos hai tanta mezcla de distintas razas con tan feliz resultado.
“…porque muchos puntos del folklore criollo dependerán del folklore de las tribus indias que entraron en mezcla con los españoles. La cocina, la medicina casera, la industria casera de Chile, por ejemplo, están llenos de reminiscencias indias ¿Cómo no ha de suceder lo mismo en el Perú, en Méjico i más o menos en todas partes? Hai que estudiar el saber popular de todas las razas i de todos los restos de pueblos en América; pero ante todo lo propiamente criollo”Rodolfo Lenz, 1909, p. 10-11
La Sociedad del Folklore Chileno sobrevivió con ese nombre independiente hasta 1913, año en que se incorporó como una sección especializada a la Sociedad de Historia y Geografía, donde sigue vigente hasta el día de hoy.
Este hito no solo fue el primer gran impulso para convertir el folclor en un campo de estudio formal en nuestro país, sino que se transformó en un referente fundamental para las futuras generaciones de investigadores en Chile y en el resto del continente.
DOCUMENTO HISTÓRICO:
Rodolfo Lenz, Programa de la Sociedad de Folklore Chileno. Fundada en Santiago de Chile el 18 de julio de 1909. Imprenta y Encuadernación Lourdes, Santiago, 1909. URL: https://www.bibliotecanacionaldigital.gob.cl/visor/BND:84550
Para saber más de esta historia, puedes leer:
-Karen Donoso Fritz, Creando el alma nacional. Extensión cultural, propaganda estatal e investigación en torno al folclor chileno, 1910-1948. Ediciones Lom, 2025. Capítulo 1. www.lom.cl
-Christian Spencer, Antonieta Contreras y Gabriel Rammsy: “Historia, producción y continuidad de la Sociedad de Folklore Chileno (1909-2008)”, en RECIAL: Revista del Centro de Investigaciones de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad Nacional de Córdova, Vol. 10, No. 16, 2019. URL: https://doi.org/10.53971/2718.658x.v10.n16.27016